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La respuesta a esta pregunta es una de la que inspira menos
acuerdo entre los entendidos en la materia y los profesionales
de RR.HH., y está referida al liderazgo. Este es un término tan
esquivo para su conceptualización, que ha generado y sigue
generando numerosas investigaciones y actualizaciones teóricas.
No pretendo pues definirlo de una manera estricta ni realizar
una presentación teórica sobre el tema, la cual dicho sea de
paso presenta abundante literatura, sino simplemente esbozar
algunas ideas que actualmente se manejan respecto al tema.
Podemos definir liderazgo básicamente como la capacidad de
influir en los demás, en el grupo, para el logro de sus metas.
La fuente de esta influencia puede ser formal, cuando el líder
posee un rango gerencial en la organización o no formal, cuando
emergen dentro de un grupo.
Ahora bien, cual es la importancia del liderazgo dentro de una
organización. Podemos decir que el tener un liderazgo eficaz
permite a la organización la dirección y logro de las metas
establecidas, así como la articulación de una visión realista
que inyecte energía y sea comprendida por todos los
trabajadores. Asimismo, le permite integrar y fomentar la
participación, mantener motivados a los trabajadores, articular
una mejor comunicación y negociación.
A través del tiempo hemos tenido diversas teorías sobre
liderazgo, desde el líder directivo, participativo, orientado al
logro, de apoyo, situacional, pasando por las teorías del camino
a la meta, la atribución del liderazgo, y el liderazgo
carismático hasta llegar a los enfoques de liderazgo
transaccional, transformacional y el liderazgo visionario. Los
lideres transaccionales son aquellos que guían y motivan a sus
seguidores en la dirección de las metas establecidas, aclaran
los papeles y los requerimientos de las tareas.
El líder transformacional posee carisma, proporciona visión y
sentido de la misión, brinda estimulación intelectual y
consideración individualizada, instruye y aconseja. Finalmente
el líder visionario articula una visión realista y atractiva del
futuro para una organización. Todos con puntos muy rescatables
así como bibliografía e investigaciones sustentando sus
preceptos básicos.
Sin embargo, si nos ponemos analizar las diversas situaciones
que enfrentamos en una organización y que muchas veces el líder
debe reducir la tensión y facilitar y guiar las acciones para la
consecución del objetivo y el desempeño superior, es muy difícil
que un solo enfoque pueda cubrir todas las contingencias a las
que tiene que hacer frente un líder. Con los nuevos enfoques
teóricos, y las demandas de un mercado altamente competitivo y
globalizado, una de las características principales que debe
valorarse es la flexibilidad y adaptabilidad al entorno, así
como la capacidad de comunicación, gestión de de información,
aprendizaje y efectividad.
Si reflexionamos sobre la pregunta que sirve de título a esta
sección, podríamos decir que una persona no es -o no hace- la
diferencia en el desempeño de una organización por sí sola.
Genera la diferencia en la medida en que influye y desencadena
comportamientos innovadores y sobresalientes acordes con la
visión y el objetivo planteado por la organización. En otras
palabras, en la medida en que dirige, lidera, y gestiona al
grupo involucrando a todos los trabajadores logrando un
compromiso en cada uno de los procesos críticos y fomentando la
innovación y la reflexión a lo largo de todo el proceso. En
otras palabras, mediante un liderazgo efectivo y eficaz.
Pero cómo lograr un liderazgo eficaz en la organización. Los
lideres eficaces son descritos como instructores más que como
jefes. Se espera que brinden asesoría para ayudar a un mejor
desempeño. Según Robbins, se espera que demuestren las
siguientes habilidades:
Capacidad de analizar formas para mejorar el desempeño y las
capacidades de un empleado. Demostrando capacidad de observación
y análisis, escucha activa y política de puertas abiertas
Capacidad de crear un clima de apoyo. Generando un clima de
intercambio libre y abierto de ideas e información, ofreciendo
asistencia, aprendiendo de los errores y reduciendo los
obstáculos
Capacidad de influir en los empleados para cambiar su
comportamiento. Alentando el mejoramiento continuo, utilizando
un estilo de colaboración, dividendo las tareas difíciles en
tareas más simples, demostrando compromiso y responsabilidad.
Hoy en día la flexibilidad, el trabajo en equipo, el fomento de
la confianza y el libre flujo de información son herramientas
claves para la supervivencia y desarrollo de la organización,
unidas al aprendizaje, mejoramiento continuo, la innovación y la
ruptura de paradigmas a todos los niveles. La reflexión a lo
largo de todos nuestros procesos es fundamental para aprender de
nuestros errores y mejorar nuestro desempeño. Así el estilo de
liderazgo que deseemos fomentar en la organización deberá
contemplar estos aspectos.
Mónica es Licenciada en Psicología Organizacional y diplomada en
RR.HH., distribuye un boletín gratuito de RR.HH. al cual te
puedes suscribir enviando un Email indicando nombre, empresa y
cargo a: moramarp@ec-red.com
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