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Los costos de la fuga de talentos

*Un informe mundial revela que dentro de los próximos dos años uno de cada tres empleados abandonará la empresa
*Se trata de un estudio realizado por Hay Group
*El deseo de irse de la compañía es el doble del de hace dos décadas
*La poca posibilidad de desarrollo y la mala gestión de los jefes son las principales causas

Dentro de los próximos dos años uno de cada tres empleados que en la actualidad ocupa puestos clave abandonará inesperadamente y sin culpas la empresa. La situación empeora si se tiene en cuenta que su salida le cuesta a la organización mucho dinero y, además, pudo ser fácilmente prevenida.

Estos datos reflejan la opinión de cerca de un millón de empleados de 330 empresas de todo el mundo que dejaron sus respuestas en Hay Insight, la base de datos internacional de la consultora en gestión de Recursos Humanos Hay Group. El deseo de abandonar el puesto en el corto o mediano plazo es el doble que el expresado hace dos décadas y un 25% mayor que hace cinco años. "Los trabajadores no siempre estuvieron tan deseosos de cambiar de empleo -expresa Susana Gregori, presidenta y gerente general de Hay Austral, compañía que agrupa a la Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia-. Esta tendencia empezó a partir de finales de la década del 80, cuando recibieron el mensaje de que todos eran prescindibles", completa.

Según el informe, la fuga de talentos de las organizaciones le cuesta a cada compañía el equivalente a dieciocho sueldos, entre los costos de búsqueda y capacitación del nuevo empleado. Sin embargo, estos gastos se incrementan si se tienen en cuenta los costos indirectos y poco tangibles, como ventas perdidas y la disminución de clientes. Además, por cada trabajador disconforme que se va hay otros que se quedan. Retener a estos empleados tampoco representa un buen negocio ya que, según el estudio, los departamentos con baja satisfacción ocasionan gastos adicionales, como ausentismo, licencias médicas, reemplazos y solicitudes de transferencia.

¿Quiénes y por qué se van?

Para facilitar el análisis se dividieron a los encuestados en seis grupos: gerencia, administrativos, profesionales, empleados por hora, ventas e Información de la tecnología (IT).

El menos comprometido con la empresa es el personal de ventas, ya que un 38% expresó que se iría en dos años o menos, seguido por los trabajadores administrativos, los de IT, empleados por hora y los profesionales. Los gerentes son los más fieles:sólo el 11% dijo que abandonaría la compañía en el corto plazo. Estas cifras coinciden con el grado de formación y el lugar ocupado por cada grupo dentro de la empresa: cuanto menos instruido o menor es su rango, disminuye el compromiso que guarda con la organización.

Las razones principales por las que los empleados eligen despedirse son el desaprovechamiento que la compañía hace de sus aptitudes y habilidades y la mala gestión de la alta gerencia.

"Las respuestas revelaron diferencias entre aquellos que planean quedarse y los que esperan irse -explica Gregori-. La mayor disparidad se observa en la oportunidad de hacer uso de sus aptitudes, donde el 83% de los que quiere permanecer dice que la empresa aprovecha bien sus habilidades, contra sólo el 49% de los que buscan la salida", comenta.

Otros motivos esgrimidos por los encuestados son la pérdida de rumbo de la compañía, las escasas oportunidades de ascenso, las pocas posibilidades de aprender algo nuevo y la mala disposición de los supervisores de capacitar.

El sueldo, generalmente considerado un factor determinante, ocupa el séptimo lugar de un total de ocho causas posibles.

Cabe aclarar que las preocupaciones no son las mismas para todos. Si bien la insatisfacción con el desarrollo de la carrera y el liderazgo son las más frecuentes, los vendedores eligieron, en primer término, mayor respeto por parte de su supervisor mientras que los gerentes demandaron nuevas oportunidades y los profesionales una relación más enriquecedora con sus jefes.


Prevenir antes que curar

En la mayoría de los casos la fuga de talentos no es sorpresiva. En general, son los propios empleados los que, por medio de distintas señales, comunican que tarde o temprano dejarán la compañía.

Una de las más claras y precisas son las encuestas de clima laboral, donde los resultados de cuatro estudios mostraron que cuando los empleados expresaban su intención de abandonar o quedarse en la empresa generalmente lo hacían.

"Estas son buenas noticias para las organizaciones porque significa que la reducción puede ser predecida y así evitar la pérdida de sus talentos internos -comenta Gregori, y agrega-: el primer paso es aumentar la comunicación y escuchar lo que piensa y siente el personal."

Otro estudio realizado por Hay Group Austral entre 38 compañías de la Argentina revela que gestionar el clima laboral es muy importante para el 71% de los encuestados; bastante importante, para el 26%, y ni muy ni poco importante, para sólo el 3 por ciento. Ninguna contestó que era poco o nada importante.

Además, la mayoría -el 73%- sostiene que las encuestas de clima laboral impactan en gran medida en la motivación de los empleados, básicamente porque se sienten reconocidos y tienen expectativas de que se implementen acciones de mejora a partir de sus opiniones.

Sin embargo, Gregori advierte acerca de la creación de falsas expectativas por medio de las encuestas:"Son sólo el primer paso. Los resultados son útiles en la medida en que se emprendan acciones sobre la base de las respuestas obtenidas". De lo contrario, esta herramienta puede convertirse en fuerte elemento desmotivador y la señal más clara para abandonar la compañía.


Para evitar la huida

El estudio propone algunas soluciones para disminuir la partida de talentos:


Mostrar interés: los jefes deben estar ansiosos por ayudar a sus empleados en el avance de su carrera profesional.

Ajustarse sin ser mezquino: los gerentes, en lugar de ver sus departamentos en términos de estrategias, deben tener en cuenta que están compuestos por personas.

Acompañar las palabras con acciones: es necesario ser coherente con lo que se dice y demostrarlo con hechos concretos.

Medir las habilidades blandas: el factor humano es fundamental para ver con qué clase de gente cuenta la organización.

Capacitar: es necesario que la empresa brinde formación y que ésta pueda aplicarse rápidamente en el trabajo. De lo contrario, los empleados sentirán que perdieron el tiempo.

Por Laura Reina / La Nación (Argentita), Martes 17 de julio de 2001

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