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Determinar qué se va a hacer con el personal y cómo lograr un
rendimiento de éste al 100% es posible con una buena
implantación y desarrollo de unas políticas de recursos humanos
(R.H.) acordes con la organización
Al realizar cualquier labor o actividad, es necesario definir
pautas o políticas que serán implementadas con el fin de que el
trabajo se desarrolle de la mejor forma y se alcancen los
objetivos que se han trazado con antelación. Las políticas guían
y trazan el camino para las acciones que se van a realizar y
ayudan ante cualquier obstáculo que pueda presentarse.
Dentro de una organización, las políticas son una orientación
administrativa para impedir que los trabajadores realicen
labores que no desean hacer, lo que acarrearía que no se cumplan
a cabalidad todas las funciones que ya se han asignado con
anterioridad. Además, sirven para que se alcancen, como dijimos
anteriormente, los objetivos empresariales e individuales.
Así como toda organización es diferente la una de la otra, sus
políticas también. Estas se basarán según la filosofía y
necesidades de cada empresa como tal. Sin embargo, existen
ciertos aspectos que se deben tener en cuenta al querer
implantar una política de R.H. en cualquier tipo de
organización.
Como primera medida, la empresa debe propender por una política
de alimentación de R.H., es decir, determinar dónde reclutar al
personal (dentro o fuera de la organización), cómo y en qué
condiciones reclutarlo (aquí la empresa elige las mejores
técnicas para entrar en el mercado de R.H.).
Así mismo, se deben establecer los criterios por los cuales se
seleccionará el personal que se necesite y sus patrones de
calidad en cuanto a aptitudes tanto físicas como intelectuales,
así como la experiencia y capacidad de desarrollo, teniendo en
cuenta el total de cargos que existan dentro de la organización.
No se debe olvidar, claro está, la forma como se integrarán de
la mejor manera a los nuevos miembros y cómo hacerles un
ambiente favorable.
En segundo lugar, deben existir políticas de aplicación de R.H.
en donde se determinan los requisitos básicos de la fuerza de
trabajo (intelectuales, físicos, etc.) para la buena realización
de las labores en todos los cargos dentro de la organización. Se
deben definir también los criterios de planeación, distribución
y traslado interno del personal, para definir el plan de
carreras de cada individuo lo que le permitirá tener nuevas
posibilidades futuras de crecer dentro de la empresa.
En este punto es importante determinar también cómo se definirá
la calidad del personal, mediante la evaluación del desempeño,
determinando en qué forma se está realizando el trabajo y su
real eficiencia y eficacia.
Políticas correctas de alimentación, aplicación,
mantenimiento, desarrollo y control de R.H., son vitales para el
buen funcionamiento de la fuerza de trabajo en una organización
El tercer punto es el que tiene que ver con las políticas de
mantenimiento de R.H. en donde deben estudiarse los criterios de
remuneración a los empleados, teniendo como base la evaluación
que se ha hecho de la labor y los salarios en el mercado de
trabajo, sin olvidar la posición que tenga la organización
frente a estos 2 puntos.
Seguidamente, deben estudiarse todos los planes de remuneración
indirecta que, como lo vimos en un artículo anterior, se refiere
a los programas de beneficios sociales más adecuados a las
necesidades existentes de cada trabajador. Así mismo, es
importante establecer qué se hará para mantener la motivación
del personal y cómo se creará un clima organizacional apropiado.
La higiene y seguridad son también factores de suma importancia
en este tercer punto ya que debe propenderse porque existan
condiciones físicas y ambientales favorables para desarrollar
cualquier trabajo dentro de la organización. No se debe olvidar
también, velar por una buena comunicación y una excelente
relación con el sindicato, si es que éste existe en la empresa.
Como cuarto punto se encuentran las políticas de desarrollo de
R.H. en donde se definirán los criterios de diagnóstico,
preparación y rotación del personal, así como la evaluación de
los empleados al ser ubicados temporalmente en posiciones más
elevadas jerárquicamente, para determinar sus aptitudes y
reacciones ante nuevas situaciones que ameriten un mayor tiempo,
trabajo y disciplina, sin olvidar luchar por el buen
comportamiento de todos los individuos dentro de la
organización.
Por último y quinto paso, están las políticas de control de R.H.
en donde se determinará cómo mantener una base de datos
actualizada de todo el personal, para realizar los análisis
tanto cualitativos como cuantitativos de la fuerza de trabajo
cuando haya lugar. No se debe pasar por alto, la forma de cómo
se evaluarán las políticas que se están realizando y los
procesos que se están adelantando relacionados con los R.H. de
la organización.
Como vimos anteriormente, no sólo son importantes las metas u
objetivos de una empresa sino las políticas que se llevarán a
cabo. Implantarlas de la mejor forma será un gran paso para
lograr el beneficio que se busca en el empleado y en la
organización como un todo.
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