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Más y mejores mujeres

La posibilidad de convertise en madres relega todavía a mujeres profesionistas de algunos puestos de trabajo

En los últimos 20 años, la participación de la mujer ha aumentado en los estudios de nivel superior

La ampliación de la proporción de mujeres en la educación superior expresa un cambio en la concepción de la sociedad y las familias sobre el papel que juega el sexo femenino en la vida económica, política y social del país.

"La educación superior ha hecho posible una nueva y efectiva participación femenina en muchas esferas de la vida política, económica y social, que fortalece y refuerza esta percepción más moderna del papel de la mujer en la sociedad y, a su vez, alimenta la demanda de educación superior de los miembros del género femenino", asegura Rocío Grediaga, socióloga e investigadora de la educación superior en México.

La académica e investigadora de la UAM Azcapotzalco afirma que la creciente incorporación de la mujer en estas tareas representa, al mismo tiempo, un avance en la modernización del país y un reflejo de la misma, pues no sólo se requiere ampliar la oferta institucional de espacios para estudiar, sino también que las familias y los individuos decidan y puedan aprovecharlas.

La oportunidad que tienen las mujeres, y los jóvenes en general, de acceder a estudios de nivel superior, dice, representa ingresar a ese grupo de profesionistas que tienen en el país ventajas importantes, como la posibilidad de ocupar mejores posiciones, de ingreso y estatus en el mercado ocupacional y de participar en la solución de los problemas nacionales.

Participación de las mujeres en estudios de licenciatura

1990 40.3 %

1995 45.2 %

1999 46.6 %

Según información del documento "Mujeres y Educación Superior: Cuestiones y Perspectivas", redactado por la Secretaría de la UNESCO, la posesión de títulos de enseñanza superior, desde el punto de vista económico, aumenta las perspectivas de promoción social de las personas graduadas.

"A pesar de la situación económica actual, las posibilidades de encontrar un empleo de las personas que poseen graduación o un diploma, son diez veces mayores que las de aquellas que no tienen título alguno.

"Si bien contar con educación superior no garantiza la obtención de un empleo relacionado con lo estudiado o un ingreso muy superior al de otras actividades, la probabilidad de obtener estas condiciones es claramente mayor que la que tienen quienes no contaron con esa oportunidad", indica Grediaga.

La Matrícula de las Mujeres en Educación Superior

Según el documento de la UNESCO, en los últimos 20 años se ha podido comprobar un importante aumento, aunque no suficiente, en la matrícula de mujeres en educación superior. Este avance se debe, en buena parte, a estrategias específicas que se han dado a la tarea de corregir ciertas desigualdades.

"Un análisis detallado de las estadísticas sobre educación superior pone de manifiesto la distinta índole de este problema en función de los diferentes contextos socioculturales y económicos", se especifica en el estudio, "en general, la matriculación de las mujeres ha aumentado y puede que incluso haya superado a la de los hombres".

La investigadora Grediaga señala que mientras en 1982, al fin del llamado periodo de expansión acelerada de la educación superior en el país, la matrícula femenina era poco menos de la tercera parte del total de los inscritos en la licenciatura (30 por ciento), hacia fines de los noventa las mujeres han llegado a representar poco más del 46 por ciento de la matrícula de licenciatura.

"La incorporación creciente de las mujeres ocurre dentro del aumento general de oportunidades de acceso a la educación superior, la diversificación institucional y la descentralización territorial de la oferta educativa de este nivel, rasgos que han caracterizado la evolución del nivel superior en el país en la segunda mitad del Siglo 20".

Qué estudian las mujeres

La especialización de las áreas por género en educación superior ha ido disminuyendo, asegura Grediaga, y por el contrario, se ha ampliado la participación de las mujeres en áreas que tradicionalmente se consideraban exclusivas para el sexo masculino.

Un ejemplo de esto, dice, es que en las últimas décadas se ha duplicado la proporción en las ingenierías, y aunque sigue siendo un área de menor participación femenina, la presencia de las mujeres ha crecido.

Pero en áreas como la medicina y cirugía, psicología, ciencias de la comunicación, contabilidad y administración se aprecia, hacia finales de los noventa, una participación equivalente o incluso superior a la masculina.

"Creo que esto tiene que ver con que la definición social de los roles por género tiende a transformarse con mayor lentitud que las oportunidades de acceso", expresa.

Tienen mejor desempeño académico

Aunque parece no haber diferencias extremas en cuanto a quién tiene un mejor desempeño académico, si los hombres o las mujeres, Grediaga afirma que algunos estudios exploratorios parecen indicar cierta ventaja de las mujeres con respecto a las calificaciones, la permanencia en la escuela y eficiencia terminal.

Grediaga indica que hay pocos estudios sobre las causas de deserción escolar de las mujeres universitarias y que, por lo tanto, resulta difícil hacer afirmaciones tajantes sobre el tema.

Sin embargo, dice que es importante considerar las diferencias biológicas, como el papel de las mujeres como madres, que en ocasiones provoca una suspensión temporal de los estudios y, por consiguiente, un periodo más largo para obtener un título o grado académico.

¿Discriminación hacia el sexo femenino?

Los datos, tanto de estudiantes como de académicos, señala Grediaga, parecen indicar que la discriminación, los prejuicios y las desigualdades en los ingresos entre hombres y mujeres, controlando la edad, formación y productividad, claramente tienden a reducirse.

Agrega que convendría profundizar los estudios sobre el tema, puesto que México y su gran variedad de contextos regionales, institucionales y disciplinarios, revelan diferencias importantes en cuanto al grado de discriminación y prejuicios contra la mujer.

A pesar de que hay una participación importante de las mujeres en puestos de responsabilidad dentro del sistema de educación superior, hay todavía muchos espacios en que la posibilidad de convertirse en madres lleva a, en igualdad de circunstancias, preferir a los varones para la ocupación de puestos en el sector gubernamental o privado.

"Aunque todavía no se logra igualdad, las mujeres hemos avanzado de manera importante tanto en nuestra inserción en el mercado laboral, como en las oportunidades de ingreso a los distintos niveles de estudio e incluso en el logro de condiciones laborales equivalentes o mejores que las masculinas en muy distintos ámbitos de la vida profesional y pública".

Seguir ampliando la igualdad de oportunidades en la educación, el
empleo y la vida política, necesariamente se traduce en una mayor posibilidad de intervención femenina, que además tiene efectos positivos en otras instituciones sociales como la familia y la distribución del ingreso, concluye.
 

www.reforma.com.mx (Suplemento Universitarios), Por Magaly Palacios

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