|
Planes para mejorar la calidad de vida del personal
Si hay algo que define nuestros tiempos es la velocidad con
que ocurren los cambios y la consecuente necesidad de constante
adaptación. El ritmo vertiginoso es moneda corriente en nuestra
vida personal y laboral. Podemos decir -sin riesgo de
equivocarnos- que cada vez tenemos menos tiempo para realizar
más tareas.
En el mapa empresarial vigente son frecuentes los recortes, los
ajustes, las fusiones y adquisiciones. Estamos atravesando una
época de reducción de recursos humanos, consecuentemente, las
empresas deben ser flexibles para adaptarse. ¿El hombre puede
adaptarse exitosamente a cualquier situación? Las empresas que
descuidan los límites de sus empleados, ¿cumplen sus objetivos a
mediano y largo plazo? Individuos que viven en un estado de
stress crónico ¿pueden llevar adelante una empresa
competitivamente? La respuesta en todos los casos es no. Si los
elementos de un sistema funcionan deficientemente, a la larga es
el propio sistema el que fallará.
Debido a esta situación, muchas empresas están desarrollando
programas de manejo del stress en el ámbito laboral.
El doctor Hugo Salgueiro, director médico de Ford Argentina,
sostiene: "En nuestra organización, como en toda empresa
competitiva, encontramos que el stress era una debilidad y que
debíamos hacer algo. Así, desarrollamos el Programa de
Prevención del Stress y las Enfermedades Cardiovasculares, que
ayuda a nuestros empleados a controlar el nivel de stress al que
la vida diaria laboral y personal los enfrenta". Por su parte,
el doctor Alberto Vela, médico ocupacional de Consolidar,
señala: "Desarrollamos el Programa de Promoción de la Salud y
Prevención Cardiovascular, con la idea de fortalecer la salud de
los empleados, mejorando su calidad de vida. Naturalmente, esto
también repercute en la productividad. Dentro de este proyecto,
está el Programa de Manejo del Stress".
Los programas desarrollan dos vertientes: la promoción de
actividad física y el desarrollo de talleres de comprensión y
manejo del stress. En ellos se abarcan temas como la comprensión
racional de la realidad actual, el desarrollo de una actitud
adecuada para con ella, el manejo y la expresión de emociones,
habilidades comunicacionales, cambio de rutinas diarias y
técnicas de relajación. A la hora de hablar de resultados se
debe tener en cuenta dos niveles de análisis: el grado de
satisfacción de los participantes y el impacto real sobre la
vida cotidiana de las personas.
Con respecto al primer punto, Vela ofrece los siguientes datos:
"De las primeras 71 personas que participaron de nuestro
programa de manejo del stress, el 76% dijo que le había
resultado muy útil para su vida personal; el 22%, que le fue
útil, y sólo el 2%, medianamente útil. Asimismo, el 51% lo
catalogó como excelente; el 47%, como muy bueno, y el 2% como
bueno".
Con respecto al segundo punto, Salgueiro cuenta que de las 148
personas iniciales que participaron del programa, 67 se
mantenían dentro de él al año de comenzar. De ellas, 20 personas
fueron evaluadas y se observó que, de acuerdo con una lista de
12 síntomas de stress, mostraban un promedio de 6,12 síntomas
por persona al comienzo del programa y de 2,87 al año de haber
comenzado. También se observó que el 100% de ellos sostuvo que
el programa los había ayudado a sentirse mejor. Para concluir,
podemos señalar que el stress es un problema que puede ser
abarcado. Se precisa ingenio, decisión y compromiso con el
desarrollo y perfeccionamiento de programas que, identificándose
con las necesidades de la gente, estimulen el mejoramiento de
las condiciones de vida laborales y personales.
|