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Muchos son los empleados en este país
(Colombia) que se sienten en sus empresas con un pie
adentro y el otro afuera cuando se ven amenazados por un despido
masivo. Tener un plan B y mantener la autoestima son algunas de
las claves para manejar el estrés del recorte de personal.
Las últimas cifras del Dane registran que en Colombia hay cerca
de tres millones 517 mil personas sin empleo y que el índice
subió del 13,5 por ciento al 15,6. Parte de esta situación se
debe a los recortes presupuestales a los que se someten muchas
empresas y que las obligan a salir de su propio personal, a
fusionar departamentos y en casos extremos a vender el
patrimonio a una organización más grande.
Pero tal vez lo que mayor trauma produce entre los empleados es,
por un lado, ver que despiden a sus compañeros y por otro
sentirse en permanente amenaza de despido.
Los recortes de personal son un fenómeno a nivel mundial y esto
se debe a una nueva tendencia laboral, donde las organizaciones
ofrecen ‘empleabilidad’.
“Las empresas modernas ya no contratan para eternizar a la gente
en un puesto, ahora lo que ofrecen es tiempo de trabajo”, afirma
el psicólogo organizacional Diego Cardozo, gerente de una
empresa de consultoría en recursos humanos.
En Colombia el panorama es a otro precio. “Aquí queremos que nos
digan qué hacer y que nos den el sueldo. Estamos acostumbrados a
ser parte de una empresa, de un colchón burocrático, ya que no
nos formaron para crear. Sufrimos de empleomanía. Si no tenemos
empleo, estamos muertos laboralmente. Peter Drucker, un ideólogo
de la gerencia americana, dice que el profesional del futuro
tiene que tener tres características: saber expresar sus ideas
oral y por escrito en diferentes idiomas, que tenga habilidad
para trabajar en equipo y que sea capaz de crear su propio
trabajo, ya sea que se lo venda a una empresa o que lo venda
solo. Hacia allá apunta el nuevo concepto de trabajo”, explica
la psiquiatra Ana Millán.
De ahí que esa sensación de incertidumbre sea latente en muchos
empleados y en otros llegue hasta el estrés, con síntomas
físicos de dolores de cabeza, lumbares y agotamiento.
El trabajo no es la vida misma
Quedarse sin trabajo es traumático para cualquier colombiano que
sabe que no está en un país en donde se puede conseguir otro
empleo en poco tiempo. Pero el que tenga mayor incidencia en
unos y en otros depende del grado de susceptibilidad de cada
persona.
Millán afirma que en general se presentan dos fases cuando
alguien es despedido por recorte presupuestal: “en la primera,
la persona comienza a justificarse: ‘en realidad, ya estaba
cansado, aburrido, quería cambiar y tal vez fue lo mejor’. Así
puede durar dos meses, viviendo de la liquidación. Luego viene
la fase de la depresión, de la cual muchos no salen si no
consiguen un trabajo. Otros, con una mentalidad ‘echada pa’
adelante’, arrancan desde hacer empanadas, arepas y limpiar la
casa del vecino, hasta cambiarse de país o estudiar”.
En esta oportunidad, ALÓ le presenta algunas claves para hacer
más llevadera la zozobra de la inestabilidad laboral:
- Antes de actuar, pregúntese cuáles son las cosas que le ha
aportado a la empresa y cuáles ésta le ha dado a usted. Tiene
que diferenciar entre sus intereses y los de la compañía, porque
en este momento son muchas las empresas que quieren reducir
personal y las causas de un posible despido están fuera de su
alcance y son situaciones que usted no puede controlar. Lo único
que le queda por hacer es seguir haciendo su trabajo, cumplir
las metas y hasta ahí. Recuerde que en estos casos lo económico
determina lo individual.
- Dicen que cuando el río suena piedras lleva, y en asuntos de
despidos masivos los rumores no se hacen esperar. No tome tan a
pecho esas informaciones, que lo único que le producen son
estados de ánimo que le bajan la productividad y la atención y
lo ponen en el ojo del huracán para que los demás tengan motivos
para sacarlo. En últimas, no dé papaya.
- No deje que la zozobra y el silencio se apoderen de sus días
productivos. Si puede, aborde a la organización para que le
definan claramente si es factible que usted pueda salir. Pero
tampoco considere esa información como única, tal vez sólo sea
una señal de alerta para que se diga a sí mismo: ‘bueno y ahora
en dónde voy a comenzar a manejar mi nuevo futuro’.
- Tenga siempre un plan B para las situaciones de despido. Si se
siente amenazado, tenga claro por lo menos qué va a hacer. No
importa el plan que sea: sentimental, económico, educativo o de
negocio.
- Evite anticiparse a las cosas y maneje su propia angustia.
Igual si lo van a echar, ello no depende del grado de
desesperación que tenga. Y si usted no es la víctima, pues se
angustia gratis y se enferma.
- Sáquele el quite al estrés: haga ejercicio, duerma y coma
bien. Es la mejor estrategia para sentirse tranquilo y
saludable.
- El trabajo es parte de la vida, pero no es la vida misma, de
lo contrario todos saldrían a suicidarse o se morirían de la
depresión. No se tome su empleo como algo demasiado personal.
Recuerde: hay un sol que sale para todos, todos los días. Así
como hay escenarios difíciles, hay otros en los cuales usted
puede generar una mejor respuesta. Lo único que puede hacer es
levantar la cara y explorar otro camino.
- Dese espacio para comunicar su emoción. El despido produce
mucha rabia y resentimiento, pero si entiende que la vida es un
ciclo cambiante, puede recuperarse psicológicamente más rápido.
- Mundialmente el concepto de trabajo no es el mismo que antes.
Ahora usted tiene que ser su propia empresa: venderse, ser
competitivo y crear sus propias funciones. Lo que los
consultores llaman: marketing individual.
- Comience por tener una hoja de vida actualizada y bastante
atractiva, tal cual como si fuera a hacerle mercadeo a un
producto. Ingrésela en las bolsas de empleo de Internet, pero
más que todo establezca redes de referencias comerciales: busque
las compañías donde mejor pueda desarrollar sus fortalezas y
haga que conozcan su función, hable con el jefe y el colega de
su misma competencia, acérquese a las personas de recursos
humanos y haga no vida social, sino comercial cada vez que
pueda. Actualícese en su profesión. El mercado de los
independientes es competitivo y sólo gana el más informado, el
que está dispuesto a asumir un riesgo, está en permanente
actividad, tiene capacidad para convencer, proyección y visión
de futuro..
- Fomente la cultura del ahorro, porque si se queda sin empleo
los gastos le van a consumir rápidamente la liquidación.
Asesoría: Ana Millán, psiquiatra. Tel. 619 3361. Bogotá / Diego
Cardozo, psicólogo organizacional. Tel. 655 5182. Info@psigmacorp.com
Bogotá.
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