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Aportes valiosos antes de la despedida |
*Las entrevistas de salida
posibilitan conocer las razones por las que un empleado decide
marcharse de la compañía
*Los que se van se sienten libres para
hablar sobre la organización
*Estos encuentros sirven para
identificar factores que contribuyen a disminuir la rotación
*Tienden un puente hacia un posible
retorno
MADRID (ABC)-. Cuando un buen profesional decide marcharse de la
empresa, los responsables de Recursos Humanos pueden hacer algo
más que lamentarse de su mala suerte o culpar a la competencia.
Lanzarse a una política de gratificaciones para evitar más
abandonos puede convertirse en una solución de emergencia, pero
también se impone otro tipo de medidas que lleguen hasta la raíz
del problema. Es interesante, entonces, conocer las causas de la
deserción y por boca del propio protagonista de la historia.
Este es precisamente el objetivo de las entrevistas de salida.
Aún no muy extendidas, su práctica se está haciendo habitual en
grandes organizaciones y, particularmente, en empresas de
tecnología en las que existen elevados índices de rotación. Una
última charla entre la empresa y el profesional saliente puede
ofrecer una perspectiva inusual acerca de aspectos tan variados
como motivación, formación, valoración del clima laboral,
supervisión y gestión de personal.
Pero, las entrevistas de salida sólo son eficaces cuando se
realizan con empleados que dejan la organización
voluntariamente. "En primer lugar, la mayoría de trabajadores
que han sido despedidos experimentan cólera o resentimiento y
difícilmente estarán dispuestos a colaborar -explica James G.
Gooddale, doctor en Psicología Industrial por la Universidad de
Bowling Green State-. En segundo lugar, en los casos de despido,
las entrevistas de rendimiento, las de planificación o, incluso,
las de disciplina tendrían que haber identificado con
anterioridad los factores responsables de la ineficacia del
empleado."
La gran ventaja de realizar una entrevista de salida está en la
libertad que tiene el profesional para hablar de todo lo que
desee ahora que no mantiene ningún tipo de relación con la
empresa. Sin embargo, ese grado de desinhibición puede
desaparecer si el entrevistador no es la persona adecuada.
Supervisores abstenerse
"En ocasiones los empleados se resisten a revelar las verdaderas
razones de su marcha, especialmente si implican juicios
negativos hacia su supervisor o hacia la empresa -explica
Goodale-. Excepto en circunstancias muy especiales, este
obstáculo hace que el jefe directo no pueda desempeñar el papel
de entrevistador. Incluso, las razones de abandono de la empresa
frecuentemente implican al supervisor o jefe directo y al modo
en cómo dirige el departamento."
En el caso del Grupo ABS, es el propio director de Recursos
Humanos el que realiza la entrevista de salida. En los tres
meses que José Manuel Sánchez Palomares lleva al frente del
departamento, ningún trabajador que haya decidido dejar la
empresa voluntariamente ha rechazado la invitación de charlar
unos minutos antes de la despedida final.
Primero se lo consulta sobre el grado de satisfacción con el
ambiente de trabajo, con la dirección de la empresa, con la
formación, comunicación, desarrollo y perspectivas. Por lo que
se refiere a su nuevo trabajo, las preguntas versan sobre su
salario, incentivos y otros beneficios. También se intenta
conocer cómo encontró su nuevo empleo y, por último, se le
pregunta acerca de las razones que lo llevan a dejar la
compañía.
En el caso de PricewaterhouseCoopers, la entrevista de salida es
conducida, generalmente, por un senior. Nadie como alguien que
acumule mucha experiencia para conversar sobre la trayectoria de
un trabajador. "La reacción de los empleados es siempre buena
porque perciben un interés sobre su futuro. Eso tiene siempre
una buena lectura, tanto de los que se van, como de los que se
quedan, explica Inmaculada Campos, directora del departamento de
selección de directivos de PwC.
En muchas ocasiones, la información que se recoge en las
entrevistas se utiliza para elaborar estudios de uso interno. Es
el caso de Arthur Andersen. "Nosotros concebimos las entrevistas
de salida como una oportunidad de mejora de nuestra gestión",
explica Luis López Sánchez, gerente de Recursos Humanos.
Algo más que cortesía
No es sólo una cuestión de cortesía. En algunas empresas cuidar
el contacto con los ex empleados es clave para que puedan
regresar.
De hecho, muchas consultoras recomiendan aprovechar las
entrevistas de salida para dejar en claro que volver es posible.
Pero también advierten que si el retorno no obedece a ciertas
pautas de respeto hacia los trabajadores que han permanecido en
la organización, éstos podrían pensar que la única forma de
conseguir un ascenso es marcharse, dejarse querer y convertirse
en un hijo pródigo al que le espera un premio cuando llega a
casa.
Manual de procedimiento
Lo que hay que hacer
Elaborar un cuestionario y revisar el historial del trabajador,
los resultados que ha obtenido en las evaluaciones de
rendimiento y su trayectoria profesional dentro de la empresa.
Cuanto más se sepa sobre él, más fácil será realizar la
entrevista.
El colaborador está haciendole un favor. Es conveniente
expresarle nuestro agradecimiento.
La entrevista de salida es para obtener información, por lo que
la mayor cantidad del tiempo debe hablar el empleado.
Crear un clima agradable que facilite la comunicación y el
desarrollo de la entrevista.
Lo que se debe evitar
Defender y justificar a la empresa. El objetivo es saber cómo se
ha encontrado el trabajador en la organización y no explicarle
ni hacerle ver por qué se tomaron ciertas decisiones.
Criticar sus opiniones y su elección, enfrentarse con el
entrevistado, discutir con él.
Intentar evitar su marcha, cualquier acuerdo de este tipo tenía
que haberse hablado antes, en entrevistas de evaluación o de
planificación de carrera. |
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La Nación (Argentina) / Fuente:
Celia López Maestre, consultora de Griker & Asociados |
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