Estudios del Instituto Nacional de Estadística indican que
3,1 millones de venezolanas trabajan fuera de casa, lo que
implica, en la mayoría de los casos, que durante la jornada
laboral tienen que dejar a sus hijos en manos de familiares o
cuidadoras. La elección de la persona que atenderá a los niños
mientras la madre está ausente no es tarea fácil, pues deben
tomarse en cuenta muchos aspectos como la estabilidad emocional
y la experiencia
Las madres que deben salir a trabajar se encuentran ante la
disyuntiva de dejar a sus hijos en manos de una extraña o de
inscribirlos en maternales. Las mujeres que optan por tenerlos
en casa tienen la difícil tarea de elegir a la persona
responsable de atender al niño en todas sus necesidades básicas,
asumir el papel de madre y hasta actuar como la señora de la
casa.
Cada día son más las madres que laboran. Según cifras del
Instituto Nacional de Estadísticas, para el año 1999 la
población de mujeres trabajadoras era de 3,1 millones, y la gran
mayoría debía dejar a sus niños con otras personas. Es por esto
que la figura de la niñera es de suma importancia, porque suple
el amor paternal y puede hacer aportes al crecimiento y
formación del niño. Para la psicóloga infantil, María Elena
Coronil, toda separación de la madre afecta al niño, pero es
inevitable cuando ella tiene que salir a trabajar. “La idea es
crear un equilibrio entre los dos personajes, y cuando esto se
logra no afecta emocionalmente al pequeño; todo lo contrario,
alivia mucho la situación de la mujer preocupada que debe
trabajar”. Es fundamental elegir una buena niñera, cumplir
jornadas laborales cortas, extender el permiso posnatal a un año
y no olvidar que la presencia de la empleada no sustituye el
amor de los padres. “Aunque esa persona esté allí y se encargue
de compartir con los niños muchas actividades, no significa que
el pequeño tenga todas sus necesidades afectivas cubiertas, pues
los padres siempre deben dejar un espacio para hablarles,
leerles cuentos, jugar y compartir con ellos”. De acuerdo con
cifras del Consejo Nacional de Derechos del Niño y del
Adolescente, los menores de 18 años forman 52% de la población
venezolana, y aunque no se sabe cuántos niños quedan a cargo de
cuidadoras, se cree que es un porcentaje alto, sobre todo en la
clase media.
La especialista asegura que una buena infancia es un seguro de
vida y por eso recomienda a los padres, aunque tengan exceso de
trabajo, que busquen el momento para disfrutar y conocer a sus
hijos. “Hay muchos detalles que son inolvidables para los
niños”, dijo.
El lapso ideal para que un infante permanezca a cargo de una
niñera es de cinco años; luego, la psicólogo recomienda que
comparta su tiempo entre la casa y la escuela. “Si la cuidadora
sabe quererlo y ese amor lo comparte con la madre, le regalan al
niño un mundo bonito y estable. La niñera puede resultar una
bendición para las madres”, asegura. A María Eugenia González le
costó mucho dejar a su bebé para ir a trabajar; sin embargo,
luego de unos meses, logró un equilibrio entre las jornadas
laborales y el tiempo que dedica a su hija. Ella reconoce que
las situaciones más difíciles se presentan cuando se enferma la
niña.
Conseguir una buena nana no es fácil. “En dos años que tiene
Isabela, he cambiado de cuidadora tres veces. Uno debe observar
mucho a la persona que va a cuidar a su bebé. La madre debe
evaluar el trato, el lenguaje, la apariencia física y la
experiencia con infantes. Lo ideal es que la niñera estudie
preescolar para que pueda contribuir con la educación del niño;
pero la realidad es que no todas tienen preparación, y quienes
son graduadas exigen un sueldo que las madres de la clase media
no podemos pagar”, dijo González.
Cuando se va
Otro de los problemas que enfrentan los padres es el cambio de
cuidadora. En estos casos, las mayores interrogantes se
presentan a la hora de explicarle al pequeño que ese ser querido
ya no va a estar más con él. “Si el niño la ha querido mucho, le
afectará. En algunos casos va a sentir que perdió una fuente de
seguridad, de apoyo y de amor. Es en ese momento cuando los
padres deben tomar medidas de contingencia”, dijo Coronil.
Lo primero que deben hacer es decirle al niño la verdad,
explicarle porqué ya no está, dedicarle más tiempo y darle más
amor mientras se adapta a otra persona. “Lo recomendable es que
entre al colegio, si está en edad, y que luego comparta el resto
del tiempo con algún familiar”.
Una buena elección
Muchas son las preguntas que se hacen los padres antes de elegir
a una niñera. La psicóloga infantil María Elena Coronil
recomienda observar su comportamiento. Antes de contratarla,
deben exigir exámenes de sangre (para corroborar un buen estado
de salud). También es recomendable hacer preguntas sobre su vida
personal, “porque una persona que deja a sus hijos en malas
condiciones para venir a cuidar uno que prácticamente lo tiene
todo, no puede dar lo mejor de sí en el trabajo. En estos casos,
puede existir resentimiento, y no es lo más sano”. Para Coronil,
lo demás se estudia con el tiempo; es muy importante que la
persona sea cálida, que tenga paciencia y que sepa comprender a
los niños. Una de las mejores formas de evaluar a la nana es a
través de la conducta del niño. Los padres deben escuchar y
observar al pequeño para saber qué pasa mientras están ausentes.
“Los gestos de cariño hacia la niñera son muy importantes;
también es muy sano que la nombre cuando no esté y que cuente a
los padres sus experiencias con ella”.
Como madre, que en menos de dos años ha cambiado tres veces de
niñera, María Eugenia González recomienda que se hable mucho con
la persona y que se observe la actitud del niño cuando está con
la cuidadora. “En mi corta experiencia, tuve que despedir a la
primera porque era muy áspera; es importante que, además de
aseadas, sean cariñosas y delicadas con los bebés”.
Mariángela de Do Mascimento, de la compañía Baby Care Misael,
asegura que también utiliza el método de la observación para
seleccionar al personal que trabajará con ella. En otros casos,
los padres prefieren, antes de firmar el contrato, llevar a las
niñeras a un psicólogo para que las evalúe.
Empresa de cuidado
Son pocas las compañías que reclutan niñeras o que ofrecen el
servicio a domicilio. En Caracas, una joven pareja se arriesgó a
montar su empresa y ahora tienen la misión de ofrecer cuidadoras
por horas. Mariángela de Do Nascimento tiene a su cargo la
difícil tarea de escogerlas. “Hasta los momentos, tengo tres
nanas que trabajan fijas en casas de familias, y dos que son
itinerantes. La gente llama y solicita los servicios, sobre todo
empresarios que tienen compromisos los fines de semana o por las
noches. Además, en mi casa tengo tres niños a mi cargo”. En su
mayoría, las institutrices de Baby Care Misael son estudiantes
de preescolar, pues Mariángela considera que son la mejores.
“Para ser niñera hay que tener vocación, paciencia e instinto
maternal, aunque no tengas hijos”.
Desde el hogar
Hace 20 años, Milena Mata abrió las puertas de su casa a otros
niños para brindarles el calor de hogar que no tienen mientras
sus padres trabajan. “Es una experiencia muy bella, porque son
muy graciosos. No es una tarea fácil, pues requiere de
responsabilidad y seriedad en el trabajo”. Asegura que para ser
una buena niñera se necesita tener mucha paciencia, buen
carácter y salud. “Uno complementa la educación del hogar y a
veces de la escuela; por eso, los niños que están bajo mi
cuidado aprenden desde normas de educación hasta a rezar y a
creer en Dios”.
Durante dos generaciones
María de Villegas ha cuidado a los miembros de dos generaciones
de la familia Soto. Es la típica niñera que ha crecido con la
familia y que hoy día, con propiedad, puede decir: “Joana tiene
las mismas mañas que su mamá al escoger la ropa. En realidad,
Diego y Joana se parecen mucho a ella, les encanta la calle”.
Asegura que ha sido muy feliz al cuidar dos generaciones.
“Aprendí mucho, y ellos me han hecho sentir muy bien”. Villegas
comparte el cuido de su nieta, de 11 meses, con la atención a
Daniel y Joana. Sus horas las pasa entre juegos y lecturas de
cuentos, “y sobre todo los consiento mucho”. Para ser nana
recomienda tener mucha paciencia y no descuidar a los niños en
ningún momento.
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